Lenguaje Oral

A)   DISLALIA


Es una alteración funcional del habla, caracterizada por omisiones, sustituciones o distorsiones de sonidos dentro de las palabras. 

Los niños con “dislalia” presentan un retraso significativo, respecto a otros niños de su edad, en la adquisición y maduración de los esquemas motrices del fonema y en la producción de la palabra.

DISLALIA EVOLUTIVA. Se refiere a los fallos en la pronunciación (articulación) de los sonidos del habla en los niños más pequeños, como consecuencia del proceso normal de aprendizaje. Estas dificultades se van superando dentro del proceso normal de evolución del niño, y sólo si persisten más allá de los cuatro años, pueden considerarse patológicas.

DISLALIA AUDIÓGENA. Es la alteración en el habla como consecuencia de pérdidas auditivas (hipoacusias, sorderas) o desórdenes en la discriminación auditiva. Aquí la Dislalia sería un síntoma y a la vez un resultado de tales trastornos auditivos. Hay que tratar primero el problema auditivo. 

DISLALIA FUNCIONAL. Es la dislalia propiamente dicha. Se trata de la alteración en la articulación de ciertos fonemas como consecuencia de la mala coordinación de los músculos fonatorios que son necesarios para articularlos. No existe ninguna alteración física ni orgánica, sino una incapacidad funcional. 

DISLALIA ORGÁNICA. Se genera como secuela de malformaciones de las estructuras del mecanismo fono – articulador del habla. Obviamente deben comenzar a solucionarse con la corrección de tales malformaciones. 


B)   RETRASO DEL LENGUAJE

Se caracteriza por la no aparición del lenguaje a la edad que normalmente se presenta y la permanencia de unos patrones lingüísticos que caracterizan a niños de menor edad siempre descartando déficit sensorial, orgánico, intelectual, o conductual, que lo justifiquen. 

Los retrasos del lenguaje afectan tanto a la expresión como a la comprensión. 

RETRASO SIMPLE DEL HABLA: niños que presentan un desfase significativo en la aparición (comienzo tardío) y en el desarrollo de la expresión (evolución lenta) que no puede ser explicado por un retraso mental, que tampoco se debe a un trastorno generalizado del desarrollo, ni a un déficit auditivo, o trastornos neurológicos.
Es cuando el niño casi no habla, o lo hace muy mal, entre los 2 y los 6 años. Se comunica oralmente, pero su expresión y comprensión oral están por debajo de lo normal. Las dificultades son mayores en expresión que en comprensión.

RETRASO MODERADO DEL LENGUAJE: se diagnostica a partir de los 6 años. Elaboración tardía e imperfecta del lenguaje. Vocabulario pobre, palabras simples, frases cortas, expresiones automáticas. Se caracteriza por falta de organización en el lenguaje en evolución, y que puede repercutir en el lenguaje escrito. 

RETRASO GRAVE DEL LENGUAJE O DISFASIA: Trastorno profundo en los mecanismos de adquisición del lenguaje.